Alfa y Omega > Nº 632 > Mundo
Con la gentileza de Logotipo de Zenit Agencia de información
Paso histórico sin precedentes en China
Sale a la luz la Iglesia clandestina
Con discreción, como siempre sucede con la Iglesia católica en China, se ha hecho público el nombre de los obispos en ese país que están en comunión con el Papa, la mayoría obispos clandestinos perseguidos por las autoridades comunistas


Fieles católicos chinos celebran la Eucaristía
en la catedral de San Francisco, de Xi'an
Se trata de un paso sin precedentes desde que la República Popular China, en 1951, dos años después de la subida al poder de Mao Tse-Tung, expulsara al Nuncio apostólico en ese país, el arzobispo Antonio Riberi, luego cardenal, rompiendo las relaciones con la Santa Sede. Actualmente, el Gobierno chino permite la práctica religiosa en su país sólo con personal reconocido y en lugares registrados ante la Oficina para Asuntos Religiosos y bajo el control de la Asociación Patriótica (AP), el organismo instituido por el régimen maoísta en 1957 con el fin de crear una Iglesia nacional independiente de Roma.
Este paso histórico ha tenido lugar al revelarse por fuentes no oficiales la lista de los destinatarios de una carta enviada por el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Papa, a los obispos chinos, en la que se detallan criterios para aplicar la carta que Benedicto XVI envió a los católicos del país el 27 de mayo de 2007.
La carta recuerda algunos principios fundamentales de la doctrina católica sobre la relación entre los obispos y las autoridades: en primer lugar, la comunión con el Papa y entre los obispos; en segundo lugar, diálogo respetuoso con las autoridades civiles sin mediaciones políticas; así como la necesidad del mandato apostólico de la Santa Sede para que puedan tener lugar ordenaciones episcopales. En estos momentos, las autoridades chinas se atribuyen el derecho a nombrar a los obispos católicos a través de la Asociación Patriótica, lo que ha llevado a la creación de obispos que no son reconocidos por Roma, una herida dramática para la comunión de esta Iglesia perseguida.
En la carta, el Secretario de Estado pide a los prelados actuar juntos para exigir el derecho de encontrarse como grupo y poder discutir libremente, descalificando, por tanto, el papel de la Asociación Patriótica.
Un valor admirable
Pero quizá la gran novedad está en que la carta estaba acompañada por la lista de sus destinatarios, difundida por algunas páginas web católicas de China. De hecho, ni siquiera el Anuario Pontificio, el voluminoso índice anual de los obispos del mundo, recoge esa lista.
En el momento en que se envió la carta, los obispos en comunión con Roma eran 90. Algunos cuentan con el reconocimiento de las autoridades, aunque la mayoría son clandestinos. En estos momentos son 86, pues cuatro han fallecido en estos meses, lo que también da una idea de su elevada edad. La inmensa mayoría han pasado años o décadas en la cárcel, en campos de reeducación, o en arresto domiciliario. Los obispos oficiales no reconocidos por Roma son seis.
El cardenal Joseph Zen Ze-kiun, arzobispo de Hong Kong, ha explicado a Ucanews que la carta del cardenal Bertone ha sido enviada para alentar a los obispos, pues «no es difícil imaginar cuánto valor se necesita, por ejemplo, para no colaborar con las estructuras mencionadas por la carta del Papa como inaceptables». Por otra parte, el cardenal Zen considera que es útil publicar el nombre de los obispos clandestinos, pues de este modo tendrán que actuar «en coherencia con el estatuto que mantienen con la Santa Sede».
Jesús Colina. Roma
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid