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Cine: Siete almas
¿Redimirse a uno mismo?
El popular actor Will Smith estrena Siete almas, una propuesta cinematográfica en la que nos habla de la redención y del sacrificio personal que puede ayudarnos a hacer una reflexión más profunda sobre algunas verdades fundamentales en nuestra vida
Una escena de Siete almas
Will Smith es uno de los artistas más queridos por el público, con una carrera musical, televisiva y cinematográfica de gran éxito. Su faceta menos conocida es la de productor. Es dueño de Overbrook Entertainment, empresa con la que realiza películas con temáticas muy curiosas, y experta en rodar taquillazos, aunque sólo sea porque están protagonizadas por él, como en el caso de Soy Leyenda, Hitch: especialista en ligues, o En busca de la felicidad. Ahora estrena Siete almas, una nueva colaboración de Will Smith con Gabriele Muccino, el director de En busca de la felicidad. Es una película que quiere conmover al espectador con la historia de un hombre llamado Ben Thomas, que imprime un cambio radical a su vida y decide ayudar a 7 completos desconocidos para redimirse. Ben Thomas afirma: «Dios creó el mundo en 7 días. En 7 segundos, yo destrocé el mío». Este desastre, que se convierte en un misterio a lo largo de la película, sólo se desvela a través de flashbacks. El por qué del número 7 es una parte importante del film. Y el por qué de esa ayuda, también.
El carácter humano y solidario del personaje, acompañado de unas imágenes muy tiernas, harán que la mayor parte de los espectadores salgan conmovidos por la historia, pero conviene estar alerta. Las cuestiones más importantes que plantea Siete almas deben ser analizadas y contrastadas para descubrir la verdad o falacia de la moral que se nos propone.
Esclavo de sus fantasmas
La primera secuencia de Siete almas nos descubre a un hombre agónico que llama a los servicios de urgencias para denunciar un suicidio. Cuando le preguntan quién es la víctima, él responde: «Soy yo». El resto de la película mostrará al espectador cómo llegó a esta desesperada circunstancia.
La culpabilidad de haber cometido un pecado imperdonable hace que Ben decida que su misión es transformar la vida de otras personas. Siete son las que han sido espiadas por Ben Thomas, que se hace pasar por un agente del IRS (Tesorería de los Estados Unidos de América) para proponerles su ayuda, de forma desinteresada y en el momento en el que lo necesiten. Lo único que las siete tienen en común es que cada una ha llegado a un punto en sus vidas en que necesitan ayuda desesperadamente. Está la ama de casa iberoamericana maltratada por su pareja, un pianista ciego, un niño enfermo de leucemia o una paciente que necesita un trasplante de corazón.
Al principio, según el plan, Ben Thomas quiere permanecer al margen de estas personas, pero al final todos exigen una mayor comunión con él. Así Ben empezará a mantener una amistad especial con Emily Posa, la paciente enferma de corazón, cuya relación con él empieza a transformarle. Y es en esta relación donde se ven más claramente los defectos del personaje protagonista de la película.
Sólo hasta ahí está dispuesto a llegar. Los gestos de redención que Ben había calculado para sí mismo no dejan que nada más le traspasase. En ningún momento permite el personaje que alguien le ayude, ni su hermano menor, que intenta quedar con él, ni su mejor amigo, que es abogado y se enfrenta al dilema de cómo ayudarle a completar su misión, llena de interrogantes morales y legales.
Tampoco se dejará traspasar Ben por la belleza que surge de numerosos momentos de esta historia por su culpabilidad, la desesperación y el máximo intento de control de la vida personal. Y al final, aun siendo un personaje autosacrificado, Ben Thomas es un hombre sin esperanza, y por lo tanto muerto, cuya propuesta al espectador será siempre la muerte...
A poco que alguien se detenga a meditar, descubrirá que se echan en falta muchas cosas en esta película. La redención no es algo que uno se pueda dar a sí mismo. Y el amor al prójimo surge del amor que uno ya recibe de Otro... La señal de que una relación es auténtica y buena es que libera sensiblemente, cosa que no le pasa al personaje de Ben en sus relaciones... El hombre libre y vivo es capaz de gozar de la vida, y por eso es un hombre deseable, algo que tampoco le sucede a Ben Thomas.
Siete almas nos ayudará quizá a profundizar en estas cuestiones; también a admitir la problemática de las personas desesperadas, y que no encuentran sentido a sus vidas. Vean esta película y por supuesto disfrútenla, pero también reflexiónenla y discútanla, porque su propuesta, vacuamente idealista, nos debe ayudar sorprendentemente a reconocer otras verdades más precisas que éstas en nuestra propia vida.
Teresa Ekobo