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No es verdad
El Roto, en El País
Pues verán ustedes: he estado buscando en los periódicos de estos días algún chiste de comienzos de año que tuviera al menos una pizca de optimismo ante el año que comienza. No me acuerdo ahora de quién decía que el optimismo es algo así como la sacarina de la esperanza cristiana; pero, es curioso, no lo he encontrado. En todas las viñetas de estos días, empezando por la que ilustra este rincón, hay un punto de atroz ironía, de cinismo, como de humor malhumorado. El mismo El Roto ha pintado, en otra viñeta, a Satanás con gafas ante el ordenador anunciando: La subida del precio del azufre nos obliga a encarecer las plazas del infierno. Ya ven ustedes, hasta eso ha subido estos días. Caín ha pintado, en La Razón, a un ángel un tanto asustado que proclama: Paz a los hombres que no han hipotecado su buena voluntad. Y el bueno de Ramón ha pintado, en La Gaceta, a un españolito que, entre absorto y perplejo, rumia para sus adentros: Según andan las cosas, yo despedía 2008, y a 2009 sólo le contrataba por seis meses y en pruebas. Y, ¿qué quieren ustedes que les diga? Esto es lo que hay. No creo que en Italia vayan mucho mejor las cosas que en España, pero, al menos, en la portada del Corriere della Sera, el sociólogo Francesco Alberoni titula su comentario: El lado «bueno» de la crisis nos obliga a ponernos las pilas y manos a la obra.
No sé por qué, me parece que la gran inocentada del año que acaba de despedirse está en esas tres encuestas que han publicado estos días tres periódicos distintos, y cuyo denominador común es que el PSOE le volvería a sacar tres puntos al PP, si se votara hoy en unas elecciones generales. Ya es sabido que aquí no se vota atendiendo a la gestión de la cosa pública que un Gobierno haya podido hacer, sino que se vota por afinidad ideológica, mienta lo que mienta el Gobierno y corrompan lo que corrompan las diversas Administraciones públicas. Ya es triste que sea así, pero así es, y no sabe uno de qué asombrarse más: si de que una señora de izquierdas pueda ser considerada alternativa al PP -ya que parece evidente que lo que ella gane se lo va a restar al PP y no al PSOE-, o de lo linces que son los estrategas de Génova 13. La Secretaria de Organización del PSOE, doña Leire Pajín, al defender numantinamente esa barbarie de la ampliación de la Ley del aborto, lo ha hecho sin despeinarse, con el siguiente argumento: «El PSOE es el que más ha hecho por la familia». Con lo que, en irremediable lógica, casi todo el mundo se ha preguntado: ¿Pero por la familia de quién?, visto que, efectivamente, nuestros socialistas son verdaderos genios, a la hora de preocuparse de sus respectivas familias. Tengo una curiosidad: ¿qué será más ayuda a la familia: el aborto libre, o la sedación terminal ésa de la que habla Bernat Soria poniéndonos los pelos de punta? ¿O tal vez eso que ha dicho el socialista Moraleda: «Si tienen más de dos hijos es que tienen un problema de planificación familiar»? ¡Toma ayudas a la familia! Es verdad que sólo Dios es quién para juzgar, pero también es verdad aquello que san Juan escribe en su evangelio: Hay muchos que, viendo, no ven... Y, luego -esto no lo dice san Juan, pero lo digo yo-, está toda esa caterva de lumbreras que no es que no vean, es que no quieren ver; es que no les interesa ver, porque prefieren la oscuridad a la luz, porque ya se sabe que de noche todos los gatos son pardos y que a río revuelto, ganancia de pescadores.
Ahora que acabamos de iniciar un nuevo año, y aunque sólo sea para tratar de comenzarlo con ánimo y buen pie, no puedo menos que recordar que cientos de miles de familias (padres, abuelos y nietos), se reunieron, con una temperatura casi bajo cero, durante varias horas, en el corazón de Madrid para vivir, en torno a la Eucaristía, la gracia de la familia, reconocer el gran bien social que supone la familia para España, mostrar la belleza de saberse y sentirse familia, respetar el carácter sagrado de la vida, y todo ello con la normalidad de un pueblo que ni lo esconde ni se esconde, que defiende la dignidad de los inocentes y deja las trágicas inocentadas para el papá noel de la Moncloa.
Gonzalo de Berceo