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Según sople el viento

Recuerda José Luis Restán, en Libertad Digital, a cuenta de la saña con la que algunos celebran las dificultades con que se ha topado el Papa en su reconciliación con los lefebvrianos: «Bien dice H.U. von Balthasar, en su monumental obra El complejo antirromano, que el ministerio petrino tiene inevitablemente la forma de la cruz, que está expuesto a la irrisión del mundo, a la burla de los poderosos y los sabios, e incluso al maltrato y la humillación por parte de quienes son sus hijos. Todo esto hemos podido verlo concentrado en los últimos días: desde las invectivas de los teólogos progresistas que auguran un desastre apocalíptico para la Iglesia dirigida por Benedicto XVI, hasta el sarcasmo cínico de los periódicos; desde la estupidez de aquellos que han gozado de la misericordia de Pedro, a los rumores sordos que recorren incluso los palacios apostólicos; desde la ignorancia de buena parte del pueblo alimentado sólo por groserías televisivas, a las amenazas de los rabinos contra el Papa que más cerca ha estado del judaísmo».
El mismo autor escribía, en Páginasdigital: «Basta de basura contra el Papa». Se refería a las declaraciones de la Canciller alemana, Angela Merkel, en las que, cediendo «a la presión ambiental», pedía al Papa «clarificaciones sobre la posición del Vaticano en torno al holocausto». ¿Acaso tiene dudas? Es la pregunta que se han hecho muchos en Alemania. Estamos Casi como en tiempos de Bismark y su guerra cultural contra los católicos, resumía, en un titular, el Frankfurter Allgemeine Zeitung. El diario recordaba que Merkel hacía estas declaraciones junto al Presidente de Kazajstán, al que, por cierto, nada dijo sobre cómo trata a la oposición. Y además, la Canciller aclaró que hablaba como cristiana protestante. ¿Vuelve ese protestantismo tan políticamente correcto, que en los años treinta lisonjeó al poder antisemita, y ahora atiende solícito a los vientos políticamente correctos, sin preocuparse por la veracidad de lo que afirma? Curiosa paradoja, aunque no sea nueva: Pío XII, en cuyo propio despacho nacieron decenas de niños judíos de padres refugiados en Castelgandolfo, pasa, para muchos, por enemigo de Israel.
Pero una ventaja innegable de Alemania es que no existen la LOGSE ni la LOE. En una carta al director del FAZ, no sorprende ver citado el canon 1382 del Código de Derecho Canónico. «Está claro que todo el ruido se dirige contra el Papa -concluye el lector-. Él, y no el obispo (lefebvriano) Williamson, es el blanco de los ataques». Esta vez, sin embargo, ni la mejor formación ha evitado «una especie de histeria colectiva, difícilmente explicable con los hechos». Lo cuenta el filósofo Robert Spaemann, en una entrevista al diario italiano Avvenire, que ofrece, traducida, Análisisdigital. «En los medios alemanes, Benedicto XVI ha sido presentado, todos estos años, de manera reiterada, como un oscuro dogmático. Y en muchos periodistas se ha ido acumulando una gran frustración al ver que el Papa no entraba en este juego. Ahora creen haber encontrado la ocasión que confirma sus prejuicios». Por lo demás, si el FAZ alude a que el Papa ha hecho honor a su misión de Pontífice, que tiende puentes, como viene haciendo, desde hace años, con los llamados teólogos progresistas, Spaemann se remite al caso de los obispos chinos ordenados ilegítimamente. A éstos hasta les ha concedido el reconocimiento de su ordenación. «Benedicto XVI ha tenido un gesto parecido y creo que no habría podido hacer otra cosa, queriendo ser verdaderamente un padre, un pastor».
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