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Punto de vista
El celo del amigo

En el Capítulo General de las Misioneras de la Caridad, celebrado los meses de febrero y marzo de 2009, en Calcuta, ha sido elegida como Superiora General la Hermana Prema. Ya fue una sorpresa su elección en 2005 al Consejo General -formado por cinco Misioneras que asesoran a la General-, pues no figuraba ni siquiera como candidata. La elegida Superiora General ha sido, durante cinco años, la Hermana Provincial de la región que tiene como Casa Provincial Madrid (España). Muchos colaboradores de las Misioneras hemos compartido momentos entrañables con ella.
Sin duda, ha de ser muy difícil ocupar el puesto de personas de la talla moral de la Beata Teresa de Calcuta, o de la Hermana Nirmala. Mujeres de gran carisma que han dejado paso a la muy querida Hermana Prema, de origen alemán. ¡Tiempo de alemanes en la Iglesia; Benedicto XVI es también un alemán al frente de la nave de Pedro!
Como sister Prema desempeñó el cargo de Hermana Provincial -con sede en Madrid-, responsable de toda la obra desarrollada por la Congregación en países como Suiza, Francia, España, Portugal y Marruecos, hemos sido muchos quienes la hemos conocido, y su testimonio de vida nos ha marcado de manera profunda.
Ciertamente, es una mujer dotada de una gran inteligencia y preparación; basta comprobarlo al saber que habla una gran cantidad de idiomas: alemán, italiano, portugués, español, francés, inglés, y seguro que ahora el hindi. Su claridad intelectual se trasluce en las conversaciones que hemos mantenido camino del aeropuerto en busca de Misioneras. En una ocasión, comenté que los Gobiernos de los países del tercer mundo no dan el trato adecuado a las mujeres, y ella me contestó que muchos de los países desarrollados tienen legalizado el aborto y eso es, desde todos los puntos de vista, verdaderamente preocupante.
Un grupo de voluntarios de Madrid colaborábamos en la Casa de las Misioneras de la Caridad, en la norteafricana ciudad de Tánger. Nos comunicaron que la Hermana Provincial tenía prevista su llegada para esa misma tarde. Nos saludó amablemente y, acto seguido, se puso un delantal y cogió un cuenco, lo llenó de papilla, y se puso a servir a los niños. Ella sí que ponía en práctica aquel consejo de Jesús de que aquel que quiera hacerse el primero, que se haga el último. Siempre dispuesta a la escucha. Ha contestado con cariño y acogida a mis cartas, y a muchos otros.
Amor a la Iglesia, inteligencia, servicio, corazón y caridad son los rasgos más destacados de la nueva Superiora General de las Misioneras de la Caridad. ¡Feliz camino!
Francisco García-Roca López, diácono
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