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Con la gentileza de

Paisajes de Vincent Van Gogh
Entre el cielo y la tierra
Una espectacular exposición en el Kunstmuseum de Basilea reúne, hasta el 27 de septiembre, las mejores pinturas de paisajes del legendario artista holandés Vincent Van Gogh
Campo de trigo con perdiz (1887)
La muestra lleva por título Entre el cielo y la tierra, y abarca en total setenta obras de Van Gogh, entre ellas muchas que son poco conocidas por el gran público, procedentes de museos y de coleccionistas privados de todo el mundo. A través de sus paisajes, el espectador puede asistir al desarrollo del lenguaje único con el que el pintor holandés abordaba el lienzo. Así, desde sus primeros trabajos en su Holanda natal, ambientados en la vida de los campesinos y marcados por unos cielos plomizos, el estilo de Van Gogh se abre, en su etapa parisina, a un estilo más luminoso y colorista, que cobrará una mayor expresividad y originalidad al fijar su residencia en el sur de Francia, donde su arte se vuelve fascinante y lleno de una vitalidad no exenta de una tensión que deja entrever su agitada vida interior. Así, durante su breve estancia en Arlés, así como en el tiempo que pasó en el sanatorio de Saint-Rémy y, finalmente, en Auvers, Van Gogh reflejó en sus pinturas la gloria de la Creación, con temas como la siega, el florecimiento de flores y plantas, los campos colmados de trigo, en lo que supone una afirmación del ciclo de la vida en medio de la naturaleza. El entorno que muestran las pinturas da una idea de las influencias que incidieron en la obra del artista en aquellos años. La exposición muestra así un impresionante panorama del mundo en el que se movía Van Gogh: los pequeños pueblos con sus habitantes afanados en las más variadas tareas, la vida en torno a los ríos, los campos en espera de la cosecha, así como escenas ambientadas en parques, jardines y granjas, e incluso el incipiente desarrollo industrial que ya empezaba a producirse por entonces. De este modo, al pintar al aire libre en entornos naturales, el incansable Van Gogh descubrió su propia voz y alcanzó una de las más originales cotas del arte de todos los tiempos.
Entre el cielo y la tierra viene acompañada de una muestra de paisajes realizados por los contemporáneos del autor holandés. Cuando Van Gogh llegó a París en 1886, sólo tenía una ligera idea de las corrientes estilísticas que se estaban desarrollando en el arte europeo por aquellos años. Gracias a su hermano Theo, que trabajaba como marchante en la ciudad, conoció rápidamente a numerosos artistas que, por entonces, se estaban abriendo camino, en especial Paul Gaugin, que le visitaría más tarde en Arlés. Así, la muestra ofrece una panorámica muy completa de la época, incluyendo obras de Manet, Degas, Monet, Signac, Renoir, Sisley y Pizarro, junto a otros iconos del arte moderno como Gaugin o Cézanne.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo