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«San Pablo es un hombre metido en el mundo, al que la fe le ayuda a vivir alegre, mirando la vida con esperanza, con amplitud de horizontes y cuidadosa atención a la ciencia y el pensamiento, y con una actitud positiva y abierta ante la transformación de la sociedad»: así es como veía san Josemaría al Apóstol de las gentes, según don Francisco Varo, autor del libro Alegres con esperanza (ed. Rialp). El autor, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Navarra, se acerca a la figura de san Pablo desde la perspectiva del santo fundador del Opus Dei, rescatando una serie de pasajes que eran especialmente significativos para san Josemaría en 1933: son textos seleccionados del Nuevo Testamento, que utilizaría después con frecuencia en su predicación, y que llamó Palabras del Nuevo Testamento, repetidas veces meditadas. Los 37 textos extraídos de las Cartas de san Pablo dan buena muestra del impacto espiritual que le producían las palabras del Apóstol en su vida y en su misión en esos momentos, apenas unos años después de recibir la inspiración para crear el Opus Dei. Todos ellos son un testimonio preciso del afecto con que leía y meditaba la Sagrada Escritura, y son tratados por el profesor Varo con rigor de escriturista, contemplándolos asimismo a la luz del trabajo de san Josemaría en aquellos años: qué le decían, por qué los seleccionó y cómo le ayudaron en su vida espiritual y en su trabajo pastoral. Al concluir el Año Paulino, es éste un buen libro para conocer mejor a san Pablo, y del que el lector podrá sacar un buen provecho para su propia vida espiritual.
J.L.V.D-M.
Merecerá la pena al lector no iniciado en Filosofía atreverse con Cuatro personalistas en busca de sentido. Ebner, Guardini, Marcel. Laín, que publica Alfonso López Quintás en Rialp. Descubrirá la belleza de un pensamiento para ser vivido, al que mueve la pasión por la verdad, que es una sola. El punto de partida del personalismo dialógico se encuentra en un maestro rural austriaco en la postguerra de la Gran Guerra, Ferdinand Ebner, que necesitaba dar sentido y plenitud a su vida quebrada, y negaba la visión del mundo como un agregado de simples objetos. Sus trabajos influirán a personalidades como Guardini, que hablará de la fecundidad del encuentro con el otro en «esa relación que se denomina amistad, amor, fidelidad, responsabilidad, comunidad de personas y cosas...» No estamos solos, es el gozoso descubrimiento, que sigue necesitando oír el hombre de hoy.
R.B.