Alfa y Omega > Nº 648 > Desde la fe
IV Encuentro nacional de profesores universitarios católicos
Ciencia y conciencia
Son muchos, quizá mayoría, pero los profesores universitarios católicos tienen a menudo la impresión de vivir en un entorno hostil. La Conferencia Episcopal los ha reunido en Sevilla


Un momento de la clausura del Encuentro
de profesores universitarios católicos, en Sevilla
Ciencia, universidad y fe son los tres componentes que se han unido en la ciudad del Guadalquivir, en el IV Encuentro de profesores universitarios católicos organizado por la Subcomisión episcopal de Universidades, de la Conferencia Episcopal Española, los días del 24 al 26 de junio.
La afluencia de profesores es creciente año tras año. En esta ocasión, se ha llegado al centenar de profesores inscritos, cuando hace cuatro años era tan sólo de 30 ó 40. Según el Secretario de la Subcomisión episcopal de Universidades, el sacerdote don Agustín del Agua, este Encuentro es «una iniciativa que fomenta que los católicos tengan foros de debate, y que no se dejen arrebatar por los políticos los grandes temas de la vida, de la sociedad, de los jóvenes... Tiene que haber profesores con ciencia y conciencia, que sepan manejar el debate de los temas más importantes que afectan a la persona».
Estos encuentros son interdisciplinares (todos los profesores universitarios, investigadores y profesionales están invitados), itinerantes (se llevan a cabo por toda España), y tienen como objetivo que, impulsados por ellos, puedan llevarse a cabo las mismas reuniones a nivel diocesano, para que los profesores de cada provincia tengan una relación más estrecha. Así sucede, por ejemplo, en Madrid, donde ya existe una red de profesores católicos, pertenecientes a universidades públicas y privadas, con más de 300 miembros. Yolanda Moratilla, profesora de la Universidad Pontificia Comillas y miembro de esta red de profesores de Madrid, ha participado en este encuentro de Sevilla. Según afirma, «es importante que se cree una red donde los profesores nos conozcamos y podamos intercambiar las opiniones de los trabajos que estamos haciendo. Al reunirnos, podemos poner en común nuestras experiencias y compartir nuestras preocupaciones».

Una clase universitaria
Acerca de estas preocupaciones que pueden tener en común los profesores de las universidades en España, doña Yolanda Moratilla opina que «existen muchas diferencias entre los profesores que están en las universidades privadas, frente a los que están en las públicas. En la Universidad Carlos III, por ejemplo, me contaba un profesor que no tienen ni capilla. Esto supone una dificultad para poder vivir la transmisión de valores en el aula. Yo puedo ir a misa, y mis alumnos ven que yo voy a misa con total naturalidad». Además, otro de los problemas, según la profesora, es que «hay muchos católicos que están como inhibidos, asustados, que tienen problemas para testimoniar que son creyentes. Y, sin embargo, veo claramente que somos mayoría. Al final, los que no son creyentes, siendo minoría, tienen una voz tan fuerte que nosotros no podemos expresar nuestro pensamiento real. Yo voy a presentar un trabajo que hemos hecho sobre Implicaciones éticas en el desarrollo ambiental; decimos que se están tomando decisiones en el ámbito de la técnica sin tener en cuenta la ética, y creo que es una obligación de los católicos el tener una voz que se oiga».
Además de la profesora Moratilla, han pronunciado conferencias profesores del prestigio de don Manuel Losada, Premio Príncipe de Asturias y profesor emérito de la Facultad de Químicas de la Universidad de Sevilla, o don César Nombela, catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid. El acto fue clausurado por el cardenal Carlos Amigo, arzobispo de Sevilla.
A. Llamas Palacios
Profesores universitarios católicos, en Madrid
Ciento cincuenta profesores católicos que trabajan en las diferentes universidades madrileñas, entre ellos varios Rectores y Directores de Escuelas universitarias, tuvieron, la semana pasada, un encuentro con el cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco. Comenzó el encuentro con la celebración de la Eucaristía, presidida por el señor cardenal y concelebrada por más de veinte de los capellanes universitarios. Posteriormente, el Delegado episcopal de Pastoral Universitaria, padre Feliciano Rodríguez, afirmó que, en este último curso, el grupo más comprometido de profesores ha ido creciendo en número y en la certeza de que «en la raíz de su presencia en la universidad está la fe, pues es la luz y la fuerza que ensancha la razón y reconstruye lo humano». Como novedad se anunció la creación del Observatorio para los signos de los tiempos. En su intervención, el cardenal Rouco hizo una radiografía de la situación cultural en Europa, especialmente en España, y recordó que la clave de este grupo es el carisma del apostolado seglar. Dijo que los capellanes acompañan, pero son los seglares los que están en primera línea en la universidad, y hoy se requiere, ¡y de qué manera!, reconstruir lo humano, tarea que trasciende las solas fuerzas humanas. El hombre no es un robot, y si no hay docencia e investigación auténticas, ¿para qué entonces la universidad? El cardenal evocó a Guardini, que mostraba cómo verdad y amor se identifican, y concluyó que, hoy más que nunca, los profesores universitarios han de ser testigos de la verdad.
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