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PequeAlfa
Texto: María Martínez López. Ilustraciones: Asun Silva
Los planes para las vacaciones suelen ser de lo más variopinto e incluyen, entre otras posibilidades, playa, montaña, viajes al extranjero, campo..., ¿y colegio? Pues sí, hay colegios que siguen abiertos en verano para atender a los niños que no se pueden ir de vacaciones porque sus padres trabajan, pero tampoco se pueden quedar solos en casa, o no quieren porque se aburrirían. Pero no es como ir al colegio durante el curso: nada de clases y deberes, sino deporte, manualidades, excursiones y hasta piscina... Se suelen llamar campamentos urbanos, pero no todos están en la ciudad. Por ejemplo, el Oak Day Camp del colegio Everest-El Bosque, que está en una urbanización cerca de Madrid.
El jefe del campamento es Gabi. Él y todos los monitores tienen que conseguir que los niños «no asocien el campamento con el colegio, y eso es complicado». Hay niños desde 1 año hasta 5º de Primaria -separados por grupos, claro-, y de varios colegios. Los niños pueden ir las semanas que quieran, según sus planes de vacaciones, así que algunas semanas sólo hay 50 niños, y otras, casi 250. Cada semana tiene un tema, que este año son diferentes culturas del mundo. Hacen un montón de talleres distintos, desde plastilina a pintarse la cara, bisutería, cometas, malabares... Incluso las actividades que se repiten, como el taller de música -donde crean sus propios instrumentos-, el de inglés, o la piscina, tienen algo original cada semana.
ía y Peterson (que viene de República Dominicana) son los monitores que trabajan con los mayores. Mientras hablan con nosotros, están preparando un taller para hacer bolas de malabares con globos y arroz. El arroz era en honor a China, el país de esa semana. María y Peterson nos cuentan que lo más importante es «tener imaginación, ponerse de acuerdo y hacer nosotros antes todo lo que queremos hacer con los chicos, para saber cuánto se tarda y arreglar los problemas que surjan». Otra cosa importante es aprovechar todas estas cosas para que los chicos aprendan valores en los talleres: «De los chinos, por ejemplo, podemos aprender lo trabajadores que son. Además, al conocer distintas culturas vemos que hay cosas que tenemos en común. Y en general, con todas las actividades los chicos aprenden a no enfadarse cuando las cosas no les salen a la primera, a ser más creativos que con la televisión o la consola, y a respetarse y ayudarse cuando a alguien no se le da bien algo, o entre chicos y chicas». Así que se trata de aprender, pero de una forma mucho más divertida.
Miryam Muñoz (10 años)

¿Por qué vienes al campamento aquí?
Vengo todos los años. Siempre me ha gustado mucho, porque es sólo durante el día (no te quedas a dormir) y también porque es divertido y hacemos muchas actividades variadas: natación, tenis, talleres de manualidades. Además, cada semana la dedicamos a un país o un continente. Por ejemplo, esta semana es China y todo lo hacemos en torno a eso: comida china, manualidades chinas, todo eso. Lo que más me gusta es la natación y las manualidades.

Me han dicho que los jueves son especiales... ¿qué hacéis?
Vamos de excursión a Navacerrada. El jueves pasado, estuvimos todo el día con juegos con agua y nos bañamos.¡El agua estaba helada! Y el próximo jueves haremos tirolina y cosas de montaña, como otros años.
Andrés Peláez (9 años)

¿Vienes aquí con amigos tuyos?
Sí, por ejemplo están aquí conmigo Pablo y Juan, que vienen conmigo al colegio. Yo pensaba que me iba a tocar con los de 1º y 2º, pero estoy con los de 4º y 5º. Pero así mejor, con los mayores.

Os pasáis parte del verano viniendo al colegio. ¿Os apetece, después de todo el curso?
Sí, porque en verano es más chuli: hacemos actividades todo el rato, vemos pelis, tenemos mucho más tiempo para jugar, la comida es distinta... En el colegio estamos separados chicos y chicas, pero aquí estamos juntos y nos llevamos bien.
A veces, aunque en muchos colegios y parroquias hay clases de Religión y actividades de catequesis, no se cuida tanto la relación directa con Jesús en la oración. Quizá es que algunos creen que no lo podéis hacer como los mayores, o que os vais a distraer en seguida. Seguro que si os dieran la oportunidad, se sorprenderían. Es lo que descubrió un sacerdote escolapio, el padre Gonzalo Carbó, hace 20 años. El padre Gonzalo decidió organizar en el colegio Nuestra Señora de la Visitación, de Valencia, oratorios o grupos de oración infantiles para niños entre 5 y 12 años. Estas reuniones combinan lectura de la Biblia, canciones, ratos de silencio y oración en voz alta. Ahora ya hay oratorios infantiles en cientos de colegios de países como Camerún, Senegal y Guinea (en África) o Polonia y Francia (en Europa).
ño que hiciera oración es el pastorcillo portugués Francisco Marto, que nació hace 100 años y murió de niño. A él, junto a su hermana Jacinta y su prima Lucía, se le apareció la Virgen en Fátima (Portugal). Era un niño normal, pero que quería tener siempre contento a Dios. Le gustaba mucho la Eucaristía y rezar para pedirle a Dios que los pecadores cambiaran de vida y actuaran bien. También intentaba agradar a Dios en otras cosas. Por ejemplo, decía que dejó de ir con unos compañeros que decían cosas feas porque «Jesús se pone triste». No podía hablar con la Virgen como Lucía o al menos oírla como Jacinta, pero aceptaba estas limitaciones sin enfadarse. Seguro que si se lo pedís, os ayudará a ser más como él.

En el colegio Sagrado Corazón de Jesús y María Inmaculada, de Miajadas (Cáceres), los alumnos de 3º de Infantil tienen una actividad llamada El cuento viajero, en la que participan las familias. La familia de uno de los niños de esta clase, los Rodríguez Rodríguez, dedicó su cuento a Alejandro, un niño de clase que murió el año pasado. Nos han enviado este cuento tan bonito, que dice así:

Érase una vez un niño que se llamaba Alejandro. Tenía cinco años y vivía con sus papás y su hermana. Él iba al colegio y jugaba con sus amiguitos a los play-mobil. Alejandro era feliz, pero se dio cuenta de que Dios estaba triste porque también quería jugar con él. Así que un día decidió viajar hasta el Cielo. Pero no penséis que fue un viaje aburrido... ¡No, no! ¡Todo lo contrario! Subió por una escalera larga y mágica, tan mágica que, cuando Alejandro subía un peldaño, tenía enormes ganas de subir el próximo para ver lo que le deparaba el siguiente.
Cuando llegó al Cielo, ¡no lo podía creer! Siempre lo había soñado, pero nunca pensó que pudiera ser tan bonito. De pronto, vio venir una lluvia de estrellas. Era algo tan hermoso que él estaba muy feliz; todo brillaba a su alrededor; todo era una gran fiesta de luces. Y al fondo, había un parque, pero no un parque cualquiera: pues el tobogán y los columpios eran las nubes, y de la fuente, en vez de agua, salían caramelos de todos los colores.
En realidad, todo era perfecto. Pero lo que más le gustó a Alejandro fue cuando vio a Dios. Éste le dio la mano y le dijo: «¡Alejandro, yo cuidaré de ti!»
Pero, de pronto, los ojos claros del niño se entristecieron. Dios, que todo lo sabe, le dijo: «Alejandro, no te pongas triste. Yo te enseñaré una ventana desde la que podrás ver a tu familia y a tus amiguitos y cuidarles desde el Cielo».
Desde ese día, Alejandro juega feliz con Dios y es nuestro ángel de la guarda.

Libros
Portada del libro
Título: Los grandes conquistadores; Las grandes reinas
Autor: Arturo del Burgo
Ilustraciones: Mariángel González
Editorial: Laocoonte
Colección: También fueron niños...
Edad: A partir de 12 años

Cuando se piensa en los grandes personajes, que de una forma u otra han cambiado la Historia o han quedado en la mente de la gente por algún otro motivo, solemos imaginarlos ya de mayores, normalmente muy serios, como salen en los cuadros y en los libros. En todos los libros, menos en éstos. Los cinco libros de la colección También fueron niños... pasan por encima de las cosas que hicieron importantes a estos personajes y se centran, en cambio, en contarnos su infancia: cómo era su familia, sus sueños, sus aficiones, sus dificultades... Así, podréis conocer mejor a Cleopatra, Alejandro Magno, Napoleón, Isabel la Católica, o la emperatriz Sissi.

Ahora que estamos en verano y de vacaciones, seguro que tenéis tiempo para hacer un montón de cosas. Y, como el tiempo ayuda, seguro que querréis aprovechar para hacer cosas fuera de casa. Pero también hay ratos en los que no se puede estar fuera. Por ejemplo, después de comer, porque hace mucho calor, o justo antes de irnos a dormir (que podemos hacerlo un poco más tarde). Por eso, las vacaciones son también un buen momento para dedicar parte del día a leer. Si todavía no tenéis hecha vuestra lista de libros para el verano, en estas páginas de Internet podéis encontrar algunas pistas:
* La llamada de la selva (www.isftic.mepsyd.es): centrado en historias y literatura sobre animales.
* Club Kirico (www.clubkirico.com): en el apartado Libros para días azules, podéis encontrar una selección de recomendaciones según vuestra edad.
* En inglés (www.colorincolorado.org): si queréis aprovechar el verano para repasar algo de inglés mientras leéis, aquí tenéis algunas ideas.
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid