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Agresiones sexuales y educación

Las agresiones sexuales realizadas por menores, que cada vez se suceden con más frecuencia, no se solucionan con leyes; y menos si éstas son contradictorias, como es el caso. Según la normativa vigente, los chicos y chicas de trece años pueden mantener relaciones sexuales libremente, pero no tienen responsabilidad penal si realizan alguna violación; a una adolescente no se le puede proporcionar un medicamento en el colegio sin permiso paterno si le duele la cabeza, pero se pretende que pueda abortar sin que sea necesario consultar a sus padres. El problema podrá solucionarse con una educación en valores, y entre ellos, el de la continencia como manifestación de verdadero amor. Y no con la educación sexual que se imparte, que contempla el sexo como un simple medio para conseguir placer, al margen de cualquier referencia ética. Con ello se trivializa la sexualidad y se fomenta la promiscuidad, a lo cual contribuye también el cine y la televisión, con películas y programas en los que el sexo es omnipresente, se incentiva la búsqueda inmediata del placer, sin limitaciones morales y sin responsabilidad alguna. Estamos pagando el precio de este tipo de educación.
Isidro Vidal Badía
Canals (Valencia)
En este mismo sentido hemos recibido cartas de Álvaro Gil (Madrid), Gloria Calvar (Madrid), María Rosa Bonals (Barcelona) y Carles Clavell (Tarragona)
Mi Camino

Era una decisión arriesgada: dos personas sordas, en un grupo de oyentes, para hacer el Camino de Santiago. Pronto, el grupo empezó a tomar conciencia de nuestras limitaciones, aprendieron a esperar el contacto visual antes de hablar, a rozarnos con cariño para invitarnos a mirarles con aceptación por perder conversaciones o no entender el porqué de unas risas. Una vez en el Camino, todas las personas se movían al mismo son, no importaba que tu ritmo al caminar fuese mayor o menor, que fueses sordo u oyente. Al paso de una bicicleta que yo no oía, las personas cercanas me alertaban; o si alguien me hablaba desde atrás y yo no le contestaba, volvía a dirigirse a mí, extrañado, y me daba la oportunidad de explicar el porqué de mi silencio. El ambiente era sano y me facilitó poder explicar mi discapacidad; sólo algunas veces, lo reconozco, tuve dificultades. Guía, móvil y coche de apoyo hicieron el resto. Hoy puedo decir, con orgullo, como persona y como persona sorda: He hecho el Camino de Santiago. Hoy sé que puedo.
María Ángeles Viu Ferré
Barcelona
Para el verano
Muchos ya han partido para la montaña, la playa, o a conocer algún país. Hay quienes deciden quedarse en casa, haciendo lo que, por falta de tiempo, no se realiza durante el año. Otros vuelven a su pueblo y se dedican a descansar. También hay quienes se marchan a monasterios o conventos y se dedican a rezar, o a hacer Ejercicios espirituales: la fe no toma vacaciones, requiere diaria presencia para dejarnos caer en las manos de Dios. Juan Pablo II afirmaba que hace falta que el descanso se llene de contenidos nuevos. Es triste vivir unas vacaciones pasivas, sin esperar, sin dar, sin recibir. Descansar es estar y vivir desde el amor, pues, como dijo san Juan de la Cruz, quien ama, ni cansa ni se cansa. Es una forma de cuidar nuestra salud corporal, mental y espiritual.
Alberto Álvarez
Sevilla
Agresión en Majadahonda
Me ha sorprendido el escaso eco que la prensa ha dado al frustrado intento de incendiar el templo en que se ubica la parroquia de Santa Genoveva, en Majadahonda, Madrid. Somos muchos los que lamentamos este tipo de incidentes, pero sobre todo nos apena que la extremada sensibilidad que se manifiesta en otros temas no sea similar cuando se trata de ataques contra la fe católica y los que, libre y legítimamente, tratan de vivir de acuerdo con sus creencias.
José Ramón Bascarán
Pontevedra
En este mismo sentido hemos recibido cartas de Francisco Alamán (Asturias), Javier López (Madrid), José Julio Castro (Orense), Manuel Ángel Nicolás (Murcia) y Pilar Bosch (Islas Baleares)
Burlas a una religiosa
El pasado 19 de julio, acompañaba a una religiosa, jorobada por sus 82 años y sus más de 50 de dedicación a minusválidos psíquicos y físicos, a visitar a un enfermo en el Hospital San Pablo, de Barcelona. La religiosa tuvo que soportar la burla de una mujer que entraba en esa institución con su marido. Yo me enfrenté con ella porque me indignó que despreciara a alguien sólo por llevar hábito. Un señor me dio la razón. Hace 48 años que llegue a España con mi familia: huíamos de la dictadura castrista. Lamento decir que, así como Cuba ha quedado congelada en el tiempo por los hermanos Castro, también España parece empeñada en enquistarse en rencores y odios obsoletos, instigados desde medios influyentes. Me pregunto si España está preparada para una democracia respetuosa o sigue anclada en 1936.
José Antonio Capín
Barcelona
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