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Diapositivas

La Comunidad Valenciana va a crear el primer registro civil en España de niños nacidos sin vida, informa La Razón. Los socialistas se oponen, como cuando se presentó una iniciativa similar en Madrid. La medida tiene gran carga ideológica, según la izquierda, que estos días se ha lanzado en tromba contra el Presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, por no avalar la constitucionalidad del proyecto de ley del aborto, a pesar de que fue Zapatero quien le nombró. Así se lo paga. Las creencias le nublan.
En China, en cambio, tienen la ventaja de que ni los jueces ni nadie está influido por sus creencias. La dignidad del ser humano vale exactamente lo que dicen las autoridades: o sea, poco.
Circulan por Internet unas terribles diapositivas que muestran a un bebé recién nacido muerto, abandonado en una carretera. Pasan horas sin que nadie se pare. Cuando por fin lo hace alguien, deduce que acaba de morir: está caliente y sangra por la nariz. Esta persona llama a Emergencias, pero nadie aparece. Por fin, llega un policía. Sólo le preocupan las fotos que ha hecho un turista... Finalmente, un hombre se apiada, introduce el cadáver en una caja de cartón y lo tira a la basura.
Era una niña, y jamás figurará en ningún registro. Un reciente estudio publicado en el British Medical Journal advierte de que el feminicidio en China va en aumento. Pekín sólo permite un hijo, y los varones sirven mejor para trabajar.
Continúan las diapositivas... Son imágenes de canibalismo que revuelven el estómago; serían imposibles de creer, si no fuera porque la práctica está documentada en algunos libros, como el de Mark Miravalle The Seven Sorrows of China, no traducido al español. Algunos hospitales chinos venden cadáveres de bebés y de fetos para la investigación. Y también a restaurantes.
Se anuncia ahora mayor flexibilidad en Shangai, que permitirá en algunos casos tener dos hijos. Lo recoge el diario The Times, que cita como causa el problema del envejecimiento. Lo que no será tan fácil de cambiar es el pobre concepto del ser humano que estas políticas han inculcado en la población.
Claro, que el problema no es exclusivo de China. ¿Cómo conciliar la defensa del aborto, con el reconocimiento de la dignidad incondicional del ser humano? El New York Times hace una interesante revelación. Richard Nixon, Presidente de los Estados Unidos cuando el Tribunal Supremo legalizó el aborto, mostró su preocupación por los perniciosos efectos de esta sentencia en la estabilidad de la familia, pero también vio un lado positivo: «Hay casos en los que es necesario (el aborto). Yo lo sé. Como cuando tienes (el hijo de) un negro y una blanca».
El mismo diario ha entrevistado a la juez del Supremo Ruth Bader Ginsburg. Es una charla amigable, y cuando llega a la cuestión del aborto, sin preocuparse por cómo serán interpretadas sus palabras, la juez afirma que debe fortalecerse «el derecho a elegir» para que llegue más a «mujeres pobres». Y reconoce: «Pensé en la época de la sentencia en que había preocupación por el crecimiento de la población, y particularmente entre poblaciones de las que no queremos demasiadas (personas)».
¿Y la dignidad de la mujer blanca? ¿Protege al menos eso el aborto? El diario del Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos británico pide a los médicos y hospitales que den la voz de alarma cuando una mujer pida un segundo aborto. En uno de cada tres casos, habrá sufrido violencia machista o abusos sexuales, un 250% por encima de la media.
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