Alfa y Omega > Nº 652 > PequeAlfa
Texto: María Martínez López. Ilustraciones: Asun Silva


Este año, la crisis ha hecho que las ciudades no se hayan vaciado tanto en vacaciones como otros años. Mucha gente no puede permitirse irse de viaje, o unos días a la playa o a la montaña. Por eso, también se ha notado que hay más gente en las piscinas públicas.
Hace unas semanas, ya os hablamos de los campamentos de día o urbanos, donde los niños pasan parte del día hasta que a sus padres les dan las vacaciones y se pueden ir fuera. Pero hay otros campamentos urbanos para todo el verano, como el que tienen los salesianos en Parla (Madrid). Su responsable, el padre Atanasio Serrano, nos explica que empezaron hace más de diez años «para dar respuesta a las familias que no pueden salir de vacaciones, para que los niños no se queden todo el día en la calle, el parque, o en casa con la Playstation».
En Parla, los salesianos no tienen colegio, así que piden prestado el colegio público. Todos los monitores son voluntarios. Además, como el campamento es sólo por la mañana, pero los padres de muchos niños siguen trabajando cuando éstos salen, este año también hay comedor.

En el campamento de este verano hay unos 130 niños, algo más que otros años, porque hay menos niños que se hayan podido ir de vacaciones. El padre Atanasio nos cuenta que los niños se adaptan mejor a estas situaciones que los mayores: «Muchos, en realidad, no han podido irse de vacaciones nunca, o no han hecho nunca grandes viajes, así que no los echan de menos». A los que este año se quedan por primera vez todo el verano en casa, aunque al principio les cueste, «mientras puedan jugar y divertirse, al final les da un poco igual dónde estén».
El trabajo del padre Atanasio y de todo su equipo es conseguir que ésta sea una experiencia agradable, incluso la hora de repaso que tienen después de la oración de la mañana. Luego, pueden elegir entre distintos talleres: manualidades, baile, música, teatro, deporte... También «ensayamos canciones o teatro para la velada del último día, y algunos días nos vamos todo el día a la piscina o de excursión».
El padre Atanasio también ha notado la crisis en el campamento que organizan los salesianos en la Sierra de Madrid, del que acaba de volver. Ahí, como a los padres les cuesta más caro, este año sí hay menos niños. De todas formas, los salesianos han hecho todo lo que han podido para que pudieran ir más chicos. Algunos sólo han pagado la mitad, y otros han ido completamente gratis.

Y, en vuestras familias..., ¿va a poder disfrutarlas todo el mundo? A veces cuesta darse cuenta, pero mientras nosotros tenemos muchas cosas que hacer y de las que disfrutar, hay que hacer el trabajo de casa igual que durante el resto del año: la compra, la comida, limpiar...; todo, un poco más aburrido que los planes que podáis tener; así que es fácil despistarse, y al final son las madres (o tías, abuelas, etc.) las que terminan haciendo todo, y se pasan las vacaciones trabajando lo mismo que el resto del año, aunque sea en otro sitio. Con algunas abuelas pasa algo parecido: cuidan a los nietos durante el curso porque los padres trabajan, y durante el verano para que los padres descansen. ¿No es un poco injusto?
Ahora que todavía queda más de un mes de vacaciones, es muy buen momento para sentarse un ratito, en familia, y repartir las tareas de forma que todos hagáis un poco más y también las madres puedan descansar mejor.


El verano es un tiempo para tener experiencias inolvidables que recordaremos el resto de nuestra vida. Normalmente no hace falta, pero ya nos hemos acostumbrado a ir siempre con la cámara a todas partes, para poder tener luego fotos de absolutamente todo. Esto puede ser ya un poco exagerado, pero está muy bien hacer alguna foto para recordar los sitios tan bonitos que hemos conocido, lo que hemos hecho o lo bien que lo hemos pasado con nuestros hermanos, amigos, primos, etc. Así no sólo lo podemos recordar nosotros, sino que podemos enseñárselas a los demás cuando les contemos nuestro verano.
En Pequealfa también queremos saber un poco cómo han sido vuestras vacaciones, y por eso vamos a hacer un concurso de fotos: La foto de tu verano. Si queréis participar, lo único que tenéis que hacer es mandarnos, antes del 15 de septiembre, vuestra foto favorita de las vacaciones, con una explicación breve de lo que se ve en ella (dónde era, qué o quiénes salen en ella, qué hacíais...) El ganador recibirá una cámara digital y el videojuego Una aventura con Jesús, y habrá un segundo Premio que será este mismo videojuego. Puede ser una foto digital (hacedla con buena calidad) o en papel, y podéis mandarla por correo postal o electrónico a: pequealfa@planalfa.es, o bien a Pequealfa - Alfa y Omega
C/ Pasa, 3. 28005-Madrid


Como sabéis, aunque no salga mucho en las noticias, ser cristiano es bastante peligroso en muchos lugares del mundo. El último sitio del que nos han llegado noticias es Nepal. Allí, un grupo de terroristas que quieren que el hinduismo sea la única religión del país, además de quemar una iglesia, han amenazado a todos los sacerdotes y religiosas con matarlos si no dejan el país. De hecho, quieren incluso que se vayan los seglares católicos (más en concreto, un millón de ellos). Uno de los pastores de la Iglesia en este país ya ha dicho que, aunque están preocupados y tienen miedo, van a seguir con su trabajo de anunciar a Jesús. Nepal es un país pequeño que está entre China y la India, otros dos países donde la situación es difícil para los católicos. Desde hace meses, en la India hay muchos católicos viviendo en campos de refugiados, porque les han destrozado sus casas y también muchas iglesias. En China, la dictadura comunista ha creado una espcie de Iglesia católica aparte para que les haga más caso, y los católicos fieles al Papa viven escondidos. En otro país comunista, Cuba, hace unos días fue asesinado un sacerdote español que trabajaba allí como misionero, aunque todavía no se sabe muy bien qué ha pasado. Os animamos a que recéis por todos estos cristianos que intentan vivir su fe en situaciones tan difíciles.


La crisis económica que hay en todo el mundo está afectando a mucha gente, y a veces de formas inesperadas. Por ejemplo, los exámenes de septiembre de los niños a los que les ha quedado alguna asignatura pendiente podrían ir peor. ¿Cómo? En Italia, de donde nos llega esta noticia, algunos institutos ofrecían en verano clases de recuperación para ayudar a estos alumnos, pero este año, por la crisis, se encontraron con un problema: no había dinero para pagar a los profesores. Sin embargo, tuvieron una idea muy interesante para solucionarlo, y fue pedir ayuda a los mejores alumnos de cada asignatura -un total de 15- para que, con la ayuda de algunos profesores, ayudaran a sus compañeros a estudiar en verano. Así, han convertido un problema en un acto de solidaridad entre compañeros y, si funciona, la experiencia seguirá durante el curso.


Es una de las citas veraniegas que se repiten cada año, aunque no todos la conozcan. Se trata de la lluvia de estrellas fugaces que se puede ver por la noche durante la primera quincena de agosto. El momento más fuerte, cuando se pueden ver mejor, es en torno al 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo, y por eso reciben este nombre. En realidad, hay que matizar dos cosas. La primera es que las estrellas fugaces no son estrellas, sino meteoritos: trozos de roca que se cruzan en el camino de la tierra alrededor del sol, son atraídos por nuestro plantea y, al caer, se queman en la atmósfera. Las lluvias de estrellas se deben a que la tierra cruza una zona con muchos meteoros. Además, aunque las lágrimas de San Lorenzo es la lluvia conocida como Perseidas, más o menos en la misma época del año -finales de julio y todo agosto-, se juntan varias lluvias de estrellas fugaces, que hace que se puedan ver mucho durante todo el verano, que además es un buen momento para verlas: el cielo está despejado, por las vacaciones es más fácil quedarse levantado por la noche y, si se tiene suerte, puede que hasta se esté en un sitio lejos de las luces de las ciudades y pueblos -que hacen que la lluvia casi no se vea-.


Título: Pupi al rescate
Autor: María Menéndez-Ponte
Ilustraciones: Javier Andrada
Editorial: SM
Colección: El barco de vapor
Edad: A partir de 7 años
Pupi es un simpático extraterrestre que vive en la tierra con una familia terrícola. Tiene un botón en la tripa que cambia de color según el humor del que esté y, cuando habla, sobre todo si está nervioso, a veces cambia las palabras, y dice invivible o caprichorizoso. Un día va con sus amigos del colegio al museo a ver una exposición de Picasso, y su mascota Lila, que es invisible, se pierde en un momento de despiste. Aquí empieza una divertida aventura en la que los lectores del libro pueden participar ayudando a la pandilla de Pupi a resolver todos los acertijos que hay en sus páginas. Además, al final del libro se cuenta cómo hacer distintas manualidades.