Alfa y Omega > Nº 743 / 23-VI-2011 > España
Se publica la versión española del Youcat
La Iglesia tiene las respuestas que busca hoy el hombre
Ya está en las librerías la versión española del Youcat -Ediciones Encuentro-, el catecismo para jóvenes que se encontrarán los peregrinos en sus mochilas, en la Jornada Mundial de la Juventud, de Madrid. El texto ha sido traducido del alemán, revisado y adaptado con la aprobación del Arzobispado de Madrid. «¡Estudiad el Catecismo!», anima el Papa en el prólogo. «Tenéis que saber qué es lo que creéis»
Encuentro del Papa con los jóvenes, en el Seminario
de San José, en Nueva York, el 19 de abril de 2008
Aclaraba el cardenal Rylko, Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, en la presentación del Youcat en Roma, el pasado 11 de abril, que «sería un grave error pensar que el Youcat debe sustituir al Catecismo de la Iglesia católica, o bien a su Compendio». La finalidad de este texto es traducir el Catecismo a «un lenguaje adecuado a los jóvenes», añadió; pero sin suplirlo, puesto que el Youcat (acrónimo del título en inglés, Youth Cathechism) quiere ser «una especie de camino abierto al Catecismo y a su Compendio», y con ello, «llevar a los jóvenes a profundizar la conciencia de su fe». De este modo, «educar a los jóvenes a estudiar con empeño el Youcat es un paso fundamental para ayudarlos a comprender que la fe no es una inspiración espiritual subjetiva, ni un simple sentimiento religioso o una ideología, sino un método de conocimiento de la verdad, un encuentro con un acontecimiento, con una Persona viva que se llama Jesucristo».
Han pasado dos meses desde aquella presentación en Roma, pero la espera se ha visto recompensada con una cuidada edición en español, que publica Ediciones Encuentro. La primera versión en italiano tuvo que ser retirada porque, entre otros errores e imprecisiones, transmitía la impresión de que la Iglesia tiene una concepción ambigua sobre el uso de métodos anticonceptivos artificiales, y se hablaba además de eutanasia, cuando el original alemán emplea el término Sterbehilfe, que podría traducirse como cuidados al moribundo o al enfermo terminal. Hay, en la edición española, otros muchos retoques de brocha fina, que introducen el matiz justo, para adecuar más fielmente el contenido a lo expresado -siempre de modo más amplio y completo- en el Catecismo de la Iglesia católica.
San Ignacio de Loyola, uno de los santos
más profusamente citados en la versión
española del Youcat
Pero el primer fruto de este esfuerzo que percibirá el lector es una cuidada selección de las citas en los márgenes del libro, citas relacionadas con cada uno de los puntos de este catecismo juvenil, escogidas con clara intencionalidad pedagógica. Abundan frases de santos españoles, como Teresa de Ávila o Juan de la Cruz, y de personalidades contemporáneas muy cercanas a los jóvenes, como los Beatos Teresa de Calcuta y Juan Pablo II. Llama la atención la abundancia de glorias literarias españolas como Lope de Vega, lo que que demuestra cómo el Evangelio ha impregnado nuestra cultura, junto a autores seguramente menos previsibles para muchos: Cervantes, Miguel Hernández, Federico García Lorca… Cuando se explica, por ejemplo, el lugar que ocupa el ser humano en la Creación, se acompaña la respuesta con referencias al Salmo 8 -¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?-, a san Francisco de Asís -Todas las criaturas de la tierra sienten como nosotros…- y a Pascal -El hombre no es ni ángel ni animal, y la desgracia hace que quien quiere hacer de él un ángel hace de él un animal-.
Del original alemán, se han respetado citas de personajes poco conocidos para muchos jóvenes españoles, pero de gran utilidad para responder a problemáticas actuales, como la frase del escritor Heinrich Böll, junto a la pregunta ¿Por qué debe la Iglesia preocuparse especialmente de los enfermos? Decía el Premio Nobel alemán: «Preferiría incluso el peor de los mundos cristianos antes que el mejor de los paganos, porque en el mundo cristiano hay espacio para aquellos que en ningún mundo pagano tuvieron cabida: los lisiados y enfermos, los ancianos y débiles».
También servirá el Youcat para introducir a muchos jóvenes en la lectura de clásicos, como santa Teresa, muy conocidos de nombre, pero seguramente no tan leídos. Al explicarse el amor de Cristo por su Iglesia, se incluye, por ejemplo, esta sugerente frase de Jesús en una visión a la santa Doctora de la Iglesia: Sólo por oírte decirme una vez que me quieres, crearía de nuevo el universo.
¿Qué nos dice hoy la fe?
Uno de los presupuestos de los que parte el Youcat -como expresó el cardenal Schönborn- es que la fe ya no puede darse en los jóvenes por presupuesta, sino que para los jóvenes de hoy «ser cristianos es una elección consciente», y nada sencilla. Tampoco ayuda el contexto cultural, que como expuso en la presentación de este libro el arzobispo Rino Fisichella, Presidente del Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, está caracterizado «por la fragmentación, que impide tener una visión unitaria de la vida», unidad que caracteriza al pensamiento católico y que se plasma, de manera privilegiada, en el Catecismo de la Iglesia católica, redactado precisamente con ese fin.
Santa Teresa de Ávila, una de los santos
más profusamente citados en la versión
española del Youcat
No deja tampoco lugar a dudas sobre esta situación de emergencia Benedicto XVI en el prólogo: «Tenéis que saber qué es lo que creéis. Tenéis que conocer vuestra fe de forma tan precisa como un especialista en informática conoce el sistema operativo de su ordenador, como un buen músico conoce su pieza musical. Sí, tenéis que estar más profundamente enraizados en la fe que la generación de vuestros padres, para poder enfrentaros a los retos y tentaciones de este tiempo con fuerza y decisión. Necesitáis la ayuda divina para que vuestra fe no se seque como una gota de rocío bajo el sol, si no queréis sucumbir a las seducciones del consumismo, si vuestro amor no quiere ahogarse en la pornografía, si no queréis traicionar a los débiles ni dejar tiradas a las víctimas».
Es un problema que afecta, de modo específico y especialmente intenso, hoy a los jóvenes, pero el Papa explica que ésa era la situación general cuando, siendo cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Juan Pablo II le encomendó coordinar la redacción del Catecismo: «Muchas personas ya no sabían bien qué es lo que creen en realidad los cristianos, qué enseña la Iglesia, si puede siquiera enseñar algo y cómo se puede adaptar todo esto en una cultura transformada desde su base. ¿No está superado el cristianismo como tal? ¿Se puede ser cristiano hoy de un modo razonable? Éstas eran las preguntas que se planteaban también los buenos cristianos».
Ricardo Benjumea
Orgullosos de ser católicos

El Youcat está estructurado en 527 preguntas y respuestas, acompañadas de abundantes citas e ilustraciones, distribuidas a lo largo de unas 300 páginas, de pequeño formato -12,5 x 20,5 cm-, con un diseño ágil y atractivo. Junto a las respuestas se incluyen referencias a los puntos del Catecismo, de los que éstas provienen, así como a pasajes bíblicos o documentos del Magisterio. Las preguntas y respuestas se agrupan en los mismos 4 bloques del Catecismo: Credo, liturgia, moral y oración.
Lo más original de la elaboración de este libro ha sido la participación de un grupo de 50 jóvenes, elegido para ser lo más representativo posible de la juventud germano parlante. La principal contribución de esos jóvenes ha sido la formulación de las preguntas, a las que respondieron los teólogos, bajo la supervisión del cardenal Schönborn, arzobispo de Viena. El impulso originario, sin embargo, proviene de un pequeño grupo de jóvenes que asistió a la JMJ de Colonia, y decidió iniciar el proyecto, sin demasiadas esperanzas de que pudiera llegar a buen puerto. Uno de los objetivos declarados de estos chicos era animar a otros jóvenes católicos a «no esconder», sino a «estar orgullos» de su fe. Finalmente, su trabajo se ha visto recompensado con una gran acogida mundial, gracias al decidido apoyo, fundamentalmente, de las Conferencias Episcopales de Austria y Alemania, que harán posible también que el Youcat esté en Madrid, en la mochila del peregrino, con el patrocinio de Ayuda a la Iglesia Necesitada.
«No es suficiente hacer soñar a los jóvenes»
Palabras del cardenal Stanislaw Rylko, Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, en la presentación del Youcat:
Muchas veces se ha recordado que las Jornadas Mundiales de la Juventud no son otra cosa que acontecimientos en los que los jóvenes son llamados a encontrarse con Cristo, a seguirlo, a ser siempre más miembros vivos de su Cuerpo, que es la Iglesia. En la base de las JMJ, está la convicción de que, en la vida de cada uno, la juventud constituye un paso dramático y, al mismo tiempo, apasionante. Es esa etapa de la existencia en la que la razón pide encontrar un sentido, se está a la búsqueda de los grandes ideales de vida y de las respuestas a tantos interrogantes que sólo Cristo puede satisfacer de modo pleno.
Benedicto XVI, a menudo, recuerda que estamos en plena emergencia educativa. Se corre, por tanto, el riesgo de que el acontecimiento de la JMJ sacuda hasta tal punto el alma de los jóvenes, encienda sus corazones, suscite emociones fuertes y grandes entusiasmos, pero después se vuelva a las costumbres de siempre, donde tal vez parece que no sucede nada de bello o importante y lo reemplaza inevitablemente el gris de lo cotidiano… No es suficiente, pues, hacer soñar a los jóvenes, sino que hace falta ayudarlos a crecer con raíces bien firmes en el humus de la tradición cristiana. Hay que advertir, en fin, que la fe corre, hoy más que nunca, el riesgo del subjetivismo y del relativismo. ¡Cuántos contemporáneos nuestros componen su mix de creencias, eligiéndolas y descartándolas arbitrariamente, reduciéndolas así a solas opiniones! Una verdadera educación en la fe de los jóvenes, por tanto, debe comenzar proponiendo a Cristo a su libertad. ¡Es Él la roca segura sobre la que pueden construir su vida! Los jóvenes deben descubrir su ser hijos y, al mismo tiempo, protagonistas creativos de una Tradición que los une a través de una cadena bimilenaria de testigos de la fe. En esta perspectiva, el Youcat es una gran regalo y una válida contribución al objetivo de hacer la fe de los jóvenes más firme, más fiel a las enseñanzas de la Iglesia y más decidida en el compartir con los otros las razones de la propia esperanza.