Alfa y Omega > Nº 749 / 1-IX-2011 > La vida > Libros
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Desde que George Weigel escribió la más completa biografía de Juan Pablo II, Testigo de esperanza, ha llovido sobre el mundo y sobre la Iglesia. Archivos determinantes para conocer aspectos desconocidos de la peripecia vital de Karol Wojtyla, por ejemplo los de la KGB, han sido abiertos por el imparable viento de la Historia, y ahora el mismo autor escribe una jugosísima segunda parte que acaba de publicar en España Planeta Testimonio. Se titula Juan Pablo II. El final y el principio. Son 600 páginas de análisis profundo, rigurosamente documentado, que perfilan el retrato definitivo del Beato Juan Pablo II. Basta leer con detenimiento el inteligentísimo análisis de la llamada Ostpolitik, o la narración de los avatares que vivió Polonia en aquellos años terribles, para darse cuenta de la trascendencia de la persona, la palabra y la obra, de quien es definido como el Papa más influyente del mundo. A la luz de una información recientemente desclasificada, se comprende mucho mejor la dramática batalla que supo llevar a cabo Juan Pablo II con el comunismo, partiendo de la revolución de conciencia que supo suscitar y dirigir en su Polonia natal y que desembocaría en el estrepitoso derrumbamiento de la Unión Soviética. Se conocía menos -y gracias a este libro ahora se conoce- la peligrosa guerra que las policías secretas de los diversos regímenes comunistas llevaron a cabo contra Karol Wojtyla y el Vaticano. El autor no escatima elogios sobre un hombre de Dios que logró que la Iglesia avanzara por los vericuetos de la modernidad sin rendirse a ella; y que, desde una Iglesia martirial, supo aprovechar magistralmente -también magisterialmente- el poder permanente del Evangelio para cambiar vidas, y así, cambiar también una cultura y una sociedad.

Hermanos y diferentes. Benedicto XVI y el Islam: así ha titulado el cardenal Amigo Vallejo el libro que acaba de publicar, en la Editorial Cisneros. La relación del Islam con Occidente y el diálogo entre religiones tiene gran importancia, aunque, como reconoce el cardenal en la presentación, «no siempre esté motivada por un auténtico deseo de acercamiento y unión de fuerzas». Cita el cardenal diversos episodios, desde Salman Rushdie hasta Bin Laden, de los talibanes al 11-M…, y no había ocurrido la barbarie de Noruega. El cardenal Amigo mantiene el criterio del Concilio Vaticano II y de los últimos Papas, que han marcado un antes y un después sobre el diálogo entre cristianos y musulmanes. «¿Se puede hablar de un diálogo de la simple presencia?», se pregunta. Preferimos, responde, pensar en el diálogo de relaciones interpersonales y de colaboración en asuntos que interesan a unos y a otros: educación, familia, libertad religiosa…
M.A.V.
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