Alfa y Omega > Nº 749 / 1-IX-2011 > Desde la fe > Gentes
Gentes

Sandro Magister, Periodista
La adoración silenciosa de la Hostia Santa es una innovación introducida en las Jornadas Mundiales de la Juventud por Benedicto XVI. El Papa se arrodilla, y con él se arrodillan sobre la tierra desnuda cientos de miles de jóvenes. Todos en dirección no del Papa, sino de Aquel Pan nuestro de cada día que es Jesús. A los jóvenes les basta ser católicos como el Papa Benedicto les hace ver y entender. Si alto es el precio con el que hemos sido salvados -la sangre de Cristo-, alto debe ser también el ofrecimiento de la vida de los verdaderos cristianos.
Javier Otaduy, Profesor de la Universidad de Navarra
Los jóvenes después de la JMJ van a salir más fuertes, más dispuestos «a permanecer firmes en la fe y a asumir la bella aventura de anunciarla y testimoniarla abiertamente con su propia vida». Los cristianos no debemos silenciar el santo nombre de Dios. No es una cuestión de fideísmo, es una cuestión de racionalidad.
Georges Casmoussa, Arzobispo emérito de Mosul
En Iraq, defender la fe se ha convertido en un auténtico reto en el que se pone en juego la vida cada día. ¿De dónde sacamos la fuerza para no cesar en nuestra lucha? De Dios. Sabemos que Él nos ha puesto allí para evangelizar en estas condiciones, y para ayudar a los fieles a superar los golpes que padecen sólo por el hecho de querer vivir en paz y al lado de Cristo.
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid