Nace Alianza por el Clima, la mayor coalición creada en España para salvar el planeta - Alfa y Omega

Nace Alianza por el Clima, la mayor coalición creada en España para salvar el planeta

En un año clave para el clima con la celebración en París de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), es ha presentado en Madrid una Alianza por el Clima formada por más de 400 organizaciones que luchan contra el cambio climático. Su objetivo es sensibilizar a la sociedad española de la importancia de alcanzar en este encuentro global el acuerdo climático que el mundo necesita para evitar los peores impactos ecológicos, económicos y sociales del cambio climático

Manos Unidas

La presentación hoy de la Alianza por el Clima contó con la participación de testigos del cambio climático que representan algunos de los sectores de la población más afectados. Carlos Almarcha, agricultor de Murcia, ha relatado cómo el cambio climático está perjudicando sus cosechas y está cambiando los ciclos productivos de los alimentos, lo que implica un coste económico importante para su actividad productiva. Tata Keita, una maliense representante de los países del sur, ha contado en primera persona cómo el cambio climático frena el desarrollo de los pueblos, dificulta la erradicación de la pobreza e incrementa la desigualdad entre países y en el interior de cada país. Además, Juana, una niña de 11 años, ha mirado con escepticismo el futuro que le espera si no se frena el cambio climático. Por último, el vicepresidente del Grupo II del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), José Manuel Moreno, ha explicado las previsiones climáticas del V Informe del panel de expertos de Naciones Unidas y ha subrayado que los impactos del cambio climático afectan cada vez más severamente a todas las personas, regiones, ecosistemas y economías.

Mara Torres y Luis Miguel Domínguez, en Alianza por el Clima

En este evento que ha sido presentado por Cote Romero, coordinadora de la Plataforma por un modelo Energético, también ha intervenido Marco Gordillo, Coordinador del Departamento de Campañas de Manos Unidas y vocal de Incidencia Política de la CONGDE (Coordinadora de ONG de Desarrollo de España) que ha representado a las ONG que luchan contra la pobreza. Gordillo ha destacado que el Cambio Climático es una triple injusticia que afecta geográficamente a los más vulnerables del planeta y a las poblaciones de los países empobrecidos. «Ellos son los menos responsables en el uso de combustibles fósiles y por lo tanto los menos responsables de los efectos de sus emisiones, y sin embargo son las poblaciones que más sufren las consecuencias y quienes menos recursos tienen para hacer frente a esos impactos».

Alianza por el Clima está formada por más de 400 organizaciones de nuestro país* que representan al movimiento ecologista, sindical, de cooperación al desarrollo, ciencia e investigación y consumidores. Todas ellas tienen en común la convicción de que el cambio climático es uno de los mayores retos a los que el ser humano se enfrenta y que es urgente actuar para frenar sus impactos.

La principal demanda de esta gran unión de la sociedad civil, recogida en su Manifiesto por el clima, se centra en conseguir que las políticas climáticas planteen objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) acordes con las recomendaciones científicas del IPCC, que garanticen que no se sobrepasan los 2ºC de temperatura media global, o preferiblemente los 1,5ºC. España se verá afectada por el incremento de los incendios forestales, extremas sequías y aumento del nivel del mar, entre otros impactos.

La Conferencia de Cambio Climático de este año en París (COP 21) será trascendental en la medida en que se alcance un acuerdo internacional legalmente vinculante para después de 2020 que garantice una reducción de emisiones suficientemente ambiciosa para evitar los peores impactos ecológicos, económicos y sociales del cambio climático. Además, es preciso adoptar ambiciosas medidas de reducción desde ahora mismo para cerrar la brecha de emisiones antes de 2020, especialmente por parte de los países desarrollados, y también establecer mecanismos posteriores al acuerdo de París que permitieran aumentar la ambición de los objetivos si se observara un agravamiento de los escenarios climáticos.

Marco Gordillo en Alianza por el Clima

Alianza por el Clima exige de forma urgente la transición hacia un modelo energético renovable, eficiente, sostenible y justo que garantice el acceso universal a la energía. Además, recuerda que el cambio climático está directamente relacionado con el actual modelo energético basado en los combustibles fósiles, como carbón, petróleo y gas, cuya quema libera a la atmósfera CO2, el principal de los Gases de Efecto Invernadero (GEI). Asimismo, hace hincapié en que existen ya alternativas tecnológica y económicamente competitivas para cubrir una demanda energética racionalizada y eficiente con energías renovables. Cabe subrayar además los beneficios que estas alternativas proporcionan en cuanto a disminución de la dependencia externa de combustibles fósiles, ya que los recursos renovables son locales viniendo del viento, el sol, el agua y las plantas. La eficiencia energética, el ahorro y las renovables son también más intensivas en generación de empleo local y contribuyen a un aire más limpio, con las evidentes ventajas que esto implica para la salud ciudadana.

Para lograr este cambio de modelo energético, Alianza por el Clima considera imprescindible mantener el máximo nivel de ambición en la reducción de emisiones a nivel mundial para 2050 que nos encamine hacia un escenario global de cero emisiones. En todos los sectores (industria, generación de energía, transporte, agricultura, edificación, gestión de residuos) es urgente poner en marcha medidas para reducir las emisiones, y todos los países tienen que hacer esfuerzos para la mitigación, bajo el principio de las responsabilidades compartidas pero diferenciadas, teniendo en cuenta sus emisiones históricas y su grado de desarrollo e industrialización.

La cuestión ya no es si cambiará el modelo energético hacia ahorro, eficiencia y renovables, sino si los responsables políticos sabrán conducir esta transformación que afectará a todos los aspectos de la sociedad para que ocurra de modo urgente, racional y haciendo que sus beneficios permeen hasta la totalidad de la ciudadanía.

Manifiesto por el Clima. Cambiar el clima tiene un precio. ¿Quién lo pone? ¿Quién lo paga?

Ya no existen dudas de que los impactos del cambio climático afectan cada vez más severamente a todas las personas, regiones, ecosistemas y economías. Incidirá negativamente en la salud y en la esperanza de vida de muchas poblaciones, en el mantenimiento de diversos sectores productivos y empleos, en la pérdida acelerada de la biodiversidad, y en los costes económicos y sociales que muchos países tendrán que afrontar para paliar sus efectos.

También está cada vez más claro que los que menos responsabilidades tienen en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) son los que más sufren las alteraciones climáticas, porque viven en zonas especialmente vulnerables y disponen de menos medios para protegerse o adaptarse a ellas. El cambio climático frena el desarrollo de los pueblos, dificulta la erradicación de la pobreza e incrementa la desigualdad entre países y en el interior de cada país.

Todo el mundo, especialmente en los países industrializados, tenemos responsabilidades en las emisiones de gases de efecto invernadero por nuestro comportamiento en el consumo o en el transporte. Hay además muchas grandes corporaciones que hacen su negocio manteniendo un sistema productivo contaminante, que son el auténtico freno para el cambio a un modelo de producción y consumo limpio y sostenible. Su enorme capacidad de influencia en las políticas de los gobiernos es uno de los principales escollos a los que nos enfrentamos.

El cambio climático está directamente relacionado con el actual modelo energético basado en los combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas, cuya quema libera a la atmósfera CO2, el principal de los GEI. Por ello, es necesaria y urgente la transición hacia un modelo energético renovable, eficiente, sostenible y justo que garantice el acceso universal a la energía. Las tecnologías existen y son competitivas en términos económicos, considerando además los beneficios que proporcionan en cuanto a disminución de la dependencia externa de combustibles fósiles, ya que los recursos renovables son locales porque la energía proviene del viento, el sol, el agua y las plantas. Crean además empleo local con mayor número de puestos de trabajo y contribuyen a un aire más limpio, con las ventajas que esto tiene para la salud.

Estos cambios pueden suponer también un mayor control social y ciudadano sobre nuestros recursos y suministros. Todo ello se puede potenciar además fomentando que el ciudadano, como consumidor/a, tenga la información necesaria como para incidir en una mayor demanda de productos y servicios sostenibles a lo largo de toda su cadena de valor y especialmente en la gestión de su demanda energética y en el autoconsumo con energías renovables.

La Conferencia de Cambio Climático de este año en París (COP 21) será trascendental en la medida en que se alcance un acuerdo internacional legalmente vinculante para después de 2020 que garantice una reducción de emisiones suficientemente ambiciosa para evitar los peores impactos ecológicos, económicos y sociales del cambio climático. Las políticas climáticas en sus distintos niveles territoriales (europeo, nacional, regional o local) deben plantear objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero acordes con las recomendaciones científicas (IPCC) que garanticen que no se sobrepasan los 2 ºC de temperatura media global, o preferiblemente los 1,5 ºC ya que cuanto más aumenten las temperaturas los impactos serán peores.

España se verá afectada por el incremento de los incendios forestales, extremas sequías y aumento del nivel del mar entre otros impactos. Además, es preciso adoptar ambiciosas medidas de reducción desde ahora mismo para cerrar la brecha de emisiones antes de 2020, especialmente por parte de los países desarrollados, y también establecer mecanismos posteriores al acuerdo de París que permitieran aumentar la ambición de los objetivos si se observara un agravamiento de los escenarios climáticos.

Todo ello nos lleva a la necesidad de mantener un gran nivel de ambición en la reducción de emisiones a nivel mundial para 2050 que nos encamine hacia un escenario global de cero emisiones. En todos los sectores (industria, generación de energía, transporte, agricultura, edificación, gestión de residuos) es urgente poner en marcha medidas para reducir las emisiones, y todos los países tienen que hacer esfuerzos para la mitigación, bajo el principio de las responsabilidades compartidas pero diferenciadas, teniendo en cuenta sus emisiones históricas y su grado de desarrollo e industrialización.

La transición a un nuevo modelo de producción y consumo sostenible no puede hacerse sin proteger a los trabajadores afectados. Una transición justa exige garantizar nuevas oportunidades de empleo de calidad y eso sólo puede hacerse con políticas públicas, planificadas y sostenibles.

Tan importante como mitigar el cambio climático es implementar compromisos de adaptación para favorecer la capacidad de las personas de resistir sus efectos, incluyendo las reparaciones para las más empobrecidas y marginalizadas que no han causado el cambio climático, con programas específicos también en todos los niveles competenciales.

En el contexto internacional, un aspecto clave, especialmente para los países en desarrollo, es el trasvase de financiación suficiente y adicional desde los países industrializados para las políticas de mitigación y para las de adaptación. Las contribuciones comprometidas en el Fondo Verde para el Clima de 100.000 millones de dólares anuales para 2020 deberían ayudar a desarrollar el cambio hacia un modelo bajo en carbono impulsando particularmente las renovables y la eficiencia energética. El 50 % de dicho Fondo deberá destinarse a la adaptación, tal y como se acordó en Lima.

Para afrontar los retos climáticos hace falta una acción política clara, urgente y transformadora. Esto sólo se conseguirá con una ciudadanía consciente de los problemas y de las soluciones, una ciudadanía exigente y movilizada.